lunes, 7 de diciembre de 2009

Un bocado amargo.

- She will never sample bottled chemicals again. (Acid indigestion - Pretty Balanced)

Nada nuevo. La realidad sabe absurda. Es tu elección saborearla o tragarla directamente.
De una forma u otra, hay personas que no pueden evitar atragantarse con ella. Una agonía inevitable que puede durar más o menos, y que acaba por destrozarle la garganta a la gente. Entonces tu esófago, que siempre había sido de un tamaño estándar, pasa a ser demasiado estrecho para tragar tal ambicioso y cruel bocado.
La realidad, o el mundo que creemos conocer, que siempre había sido algo que estaba ahí y que parecía tan inofensivo, diminuto, y fácil de tragar, pasa a convertirse en una bola enorme, áspera y repulsiva imposible de digerir una vez que te has destrozado para tragarla y las heridas de tu garganta han comenzado a cicatrizar.

¿Un anti-ácido para la vida, por favor?

Todo puede tener tantos sabores, dependiendo de lo que hayas comido antes... Todo puede parecer tantísimas cosas, dependiendo del momento, la persona, el lugar, e incluso el color del cielo... que todo es imposible. Porque todo puede ser y no ser todo al mismo tiempo, y no se puede vivir intentando saber cuando son y no son las cosas continuamente.
Nos empeñamos en clasificar las cosas y universalizarlas como si nuestra impresión fuera la única válida, como si en nuestro poder estuviera que las cosas fueran lo que son. Pero no es así. Son unas rebeldes. Cambian y nos confunden continuamente, y aquellos que no se dan cuenta es porque se han enganchado a ellas y cambian al mismo ritmo. No tratan de saber lo que son porque en cuanto lo descubren una vez creen que lo saben todo. Son sus esclavos y no lo saben.

Y los que se dan cuenta se dedican a tragar bolas amargas y ásperas de realidad, hasta que un dia se les cae el esófago a trozos o mueren a causa de una indigestión.

martes, 17 de noviembre de 2009

Don't give in to yesterday.

Lo que me duele es...

Acordarme de cómo olía el mundo entonces.
De cómo sonaba. De su sabor. Su color.
¿Extraño?
No lo es, puesto que cuando algo deja de existir, lo único que te queda son las sensaciones que te provocaba. Ya no puedes tocarlo, ni verlo, ni sentirlo. Pero sí recordarlo.
No desapareciste de mi vida. Moriste.
Me queda la misma sensación que si un coche te hubiera aplastado el craneo, o si hubieras quedado triturado en la acera tras haber caido de un quinto piso. De repente y porque sí el mundo cambió de olor, sonido y sabor. Incluso los colores huyeron de él.
Fui de las únicas personas que lloró tu muerte. Y la del resto de cosas que murieron entonces.

Lo que me duele es acordarme de ti.

domingo, 18 de octubre de 2009

Productos de usar y tirar.

- ¿Qué tal te sienta mi ignorancia?


Y es que cuando uno se cansa de mirar la cáscara, la tira y debora lo de dentro. Y cuando la leche se pasa de fecha a nadie le gusta tomarsela amarga y la tira para que no se siga pudriendo y se cree un ecosistema de seres diminutos llenos de rabia en el interior del brick que destruyan la Tierra. Cuando la muñeca que tanto querías se rompe por la mitad, desaparece todo rastro de significado subjetivo que poseía y se convierte en deshecho. Otro objeto olvidado.

No hace falta que me tires, se lanzarme sola a donde van las cosas olvidadas, es decir, a la basura. ¿O es que alguien piensa en la cáscara del platano que se comió esta mañana, o en ese brick de leche amarga que nadie quería?

Al parecer también existen personas de usar y tirar :)

Qué malo es reflexionar para la salud emocional.


- Me encanta.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Conciencia cruel.

- Cometamos el mismo error. Mandemos señales de humo a quien no mira al cielo y gritemos con los labios sellados. Pudrámonos esperando una respuesta.

¿Por qué sigues pensando que merece la pena? Debes de ser muy fuerte para mantenerte siempre colgando de las mismas debilidades. ¡Con lo que pesan las decepciones! Y tú sigues aguantando sin terminar de caer.

Siempre tienes buenos consejos para todo el mundo, pero en realidad no sabes ni como ayudarte a ti misma. Y sinceramente, creo que no tienes remedio. Ya se que has llegado a esa conclusión un millón de veces. Se todo lo que tú sabes. Pero no puedo evitar repetírtelo, soy tu conciencia.

Soy la que opina, critica y puntúa todo lo que haces. La que conoce tus ambiciones y tus límites. A mi no me puedes engañar, y cuando no cumplas con tus expectativas lo sabré. La diferencia entre tú y yo es que yo seré cruel contigo. Te haré querer rendirte pero no dejaré que lo hagas, y en vez de compadecerme, me reiré de ti cada vez que tropieces.

Así que vamos, vuelve a intentar volar saltando desde un décimo piso.

domingo, 16 de agosto de 2009

Protect me from what I want.

- Y se dio cuenta de que le gustaban más las mujeres
que yo.


Es increible cómo con el tiempo me he colocado un escudo enorme delante para tirarme y destrozar todo lo que se me ponga delante, incluso cuando lo que tengo delante es lo que deseo o necesito.
Muchos dirían que me he hecho fuerte.
Yo digo que me has convertido en un monstruo.

Has creado una contradicción. Has hecho que mi cabeza cambie de opinión para proteger a mi corazón de lo que quiere, el cual no deja de lanzarse al vacio para ver que ocurre (si, también para él casi todo ha perdido el sentido que tenía).

Y mi cabeza no da a basto. Me canso. Muchísimo. De destrozar las cosas. De mi afán irremediable por buscar perfección y encontrar mediocricidad. De no ser suficiente y estar a medias, de no entender, de odiar, de sentir un profundo asco por todo y no aceptar lo triste y patética que es la realidad.

Creo que me estoy rindiendo...
Creo que el mundo está haciendo a esta niña madurar, convirtiendola de repente en una fruta podrida por dentro.

miércoles, 1 de julio de 2009

Verduras traicioneras.

- Estaba cansada de hablar con una cebolla. No me dejaba pelarla y solo me hacía llorar.
Traté de desnudarla, capa a capa, lagrima a lagrima, pero aquella jodida verdura consiguió deshidratarme. ¿Valieron la pena tantas lagrimas por una simple cebolla? Lo más probable es que no. Pero ¿acaso las verduras no tienen sentimientos? ¿es que no merecen también ser escuchadas?

(En realidad esa no se merece que nadie la libere de todas esas pesadas capas que la aislan del resto del mundo, aunque, qué coño, you get more fun within your shell).

Al final tiré la cebolla por la ventana. No pretendía destrozarla (además era una cebolla muy dura y a penas notó el impacto. A veces pienso que la que se tiró por la ventana fui yo porque a mí sí que me dolió la caída), sino alejarla de mi. Y como la idiota que soy, sigo asomandome para comprobar que sigue en buen estado. Con todas sus capas en su sitio.

lunes, 8 de junio de 2009

Construir el castillo ideal.

- I may be paranoid, but not an android. (Radiohead)

Todos construimos un castillo. Escogemos cuidadosamente nuestras piezas, estudiamos la forma en la que mejor encajen, y colocamos una sobre otra para hacerlo cada vez mas alto. Pero no es tan fácil como un juego de niños. Hay personas que simplemente se quedan sin piezas para seguir. Los hay que llegan a un punto en el que no hay manera posible de encajar las piezas que les quedan. Pero hay otros de los que se dice que perdieron la cabeza, que empiezan a colocar las piezas aleatoriamente. Se lanzan al vacio a ver que ocurre porque ya todo ha perdido importancia para ellos.
Su castillo, como es de esperar, tarde o temprano pierde el equilibrio y se desmorona.


Fotografía de Yves Klein.

martes, 26 de mayo de 2009

Acordes disonantes. Melodías enfermizas.

Hay ciertos acordes que hacen pensar. Nos hacen poner pausa en la vida. Al escucharlos, reflexionamos.
Justo aquello de lo que iba huyendo.
Pero correr cansa, y mas cuando no puedes pararte, ya que de lo que huyes es de ti misma. De tu propia mente. Tu peor enemiga. Entonces suena esa melodía que te obliga a frenar. Es tan bella, tan delicada, que no puedes evitar pararte a escucharla. Riega tu mente, y florecen esos pensamientos de los que estabas huyendo.
¿A donde voy? ¿Qué estoy haciendo?

Nunca nada había parecido tan complicado. Todo se derrumba y yo no hago mas que destruir los refugios en los que podría cobijarme.

Podría seguir corriendo, pero acabaría llegando demasiado lejos.

Quizá debiera quedarme quieta y esperar a que me tirases una viga en la cabeza.
Quizá fuera lo más justo.

jueves, 7 de mayo de 2009

Portaminas y rotuladores permanentes.

Me gustan los portaminas. Puedes escribir todo lo que quieras que si se te rompe o se te acaba la mina, no tienes más que poner otra para continuar escribiendo. Si según escribes te das cuenta de que te has equivocado en algo o que has tomado una dirección erronea en tu historia, puedes borrar y volver a empezar desde donde quieras.
Yo debí de perder mi portaminas y seguir escribiendo sobre mi piel con un rotulador negro permanente, porque por mucho que froto para borrarlo, solo consigo hacer la herida más profunda.

martes, 5 de mayo de 2009

La decepción de la realidad.

- ¿Sabes? Creo que hay una clase de locos que en verdad lo que les ocurre es que han visto la cruda realidad, la realidad tal y como es. Han abierto los ojos. Se llevaron tal decepción que quedaron traumatizados. Nadie les creyó cuando intentaron informar al mundo de lo que habían visto y por eso decidimos encerrarles o mantenerles medicados. Mantenerles con los ojos bendados y nosotros taparnos los oídos porque así parecemos mas felices y ellos menos locos. Supongo que alguien que nunca ha abierto los ojos por miedo a lo que pueda ver, prefiere mantenerlos cerrados. Los locos son aquellos que una vez que los abren, se niegan o son incapaces de volver a cerrarlos.


Ilustracion de Ilka/Logyu

Corazones destrozados.

- ¿Y esas cicatrices?
- Fueron heridas pero dejaron de doler rápidamente. Las heridas del corazón tardan más en cicatrizarse. A veces sientes que no dejan de sangrar, y lo único que deseas es quedarte sin sangre de una vez para que dejen de doler. Pero una vez que te desangras, pasas a ser un mero trozo de carne humana, sin ambición o ilusión alguna, que no es capaz de apreciar belleza en nada y que es tan miserable que llega a sentir asco al percibir la fortuna ajena. Supongo que así se muere un corazón, y no cuando físicamente deja de latir.

sábado, 18 de abril de 2009

El ocaso.



En medio de la conversación, ahí estaba él. Ausente y presente al mismo tiempo. No podría decir con certeza que nos estubiera escuchando si no fuera porque pude ver en sus ojos cómo dudaba que fuera a aguantar un día más. Cómo dudaba a cada instante en si conseguiría volver a coger aire.


Una vez.


Otra.


Respiraba tan difícil y pausadamente, que había perdido el ritmo natural del tiempo. Ahora los segundos no los marcaba la aguja más ágil del relog, sino el pesado ritmo de su respiración; y pasaban tan lentamente que a veces parecía que el tiempo se había detenido.


Brillaban tímidas lágrimas al rededor de sus ojos. Ya no tenía hambre. Se había abandonado a sí mismo.

Odio.

Odio: antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.



Creo que te odio. Sí. A diferencia de mi, tus esfuerzos no fueron en vano, y finalmente lo has conseguido. Te has convertido en un tumor. Un tumor que duele tanto que solo pienso en calmar el dolor que me causa como sea. Te has aferrado tanto a los tejidos de mi cerebro que ni con el más corrosivo de los ácidos te despegarías.

Es un dolor que sabe a odio

a impotencia

a deseo de venganza

no quiere calmarse ni atiende a la razón. No lo hace porque no tiene sentido. Es un dolor absurdo, inexplicable racionalmente, que probablemente no debería ni existir. Y sin embargo yo siento que es tan inevitable.

Siempre intenté imponer la parte más tranquila, racional y "correcta" que tenía (o al menos actuaba bastante bien). Pero ahora puedo verme desde fuera. Puedo ver como mi comportamiento describe a gritos a alguien que siempre traté de anular, esa faceta irracional que todos tratamos de esconder. La mía se ha desatado

y puedo verla pintando las paredes color histeria,

insultando a los espejos (siempre fueron unos mentirosos).

martes, 17 de febrero de 2009

Nunca. Nada.

No se ni como empezar.

En realidad, no hay ganas de nada. Vomitar palabras porque sí, según brotan.



Intenté ser optimista, en verdad lo fui. Y por ello me siento aún mas ridícula.
El tiempo ahora se rie de mi y me hace sentir pequeña y frágil. En verdad lo soy.

Intenté de mil formas que vieses el dolor que me provocaba todo esto. Intente tambíen ocultarlo. Nunca nada funcionó. Nunca nada sirvió de algo.



Absurda. Eso es lo que he sido. Me has convertido en la misma mierda absurda que tu eres. Enhorabuena. Perdiste la esperanza y ahora la he perdido yo. ¿Quien será el siguiente?

Debe ser muy triste no poder sentir ilusión por nada, muy triste no luchar por nada por la posibilidad de salir dañado. De hecho lo es, y ahora lo se gracias a ti. Toda esa gente debería estar sola. Tu. Yo.



Pero ¿qué hago yo hablando de lo que debería y no debería ser, si vivimos en este mundo absurdo, sin causa ni consecuencia, solo remota posibilidad? Antes buscaba la causa para entender lo que ocurría a mi al rededor, ya que pensaba que para todo había un motor, algo que lo motivaba. Que nada ocurría porque sí.



No puedo evitar mi tendencia a hacer tragedia... intenté que todo el dramatismo escapara por la vía del humor, de la esperanza, para no rendirme. Pero supongo que he estado huyendo de mi misma durante demasiado tiempo. Ahora solo queda lo absurdo. Hechos desperdigados sin conexión, sin sentido alguno, y que para ti no significan nada.

Me he rendido y toda mi ridiculez se me ha caido encima. Y pesa demasiado. Pesa tanto que no me veo capaz, no hay ganas de intentarlo una vez más. No veo futuro en nada. No le veo sentido. Creí haber aceptado lo absurdo que era todo, unirme a ello y pasar de buscarle un significado a todo. Pero me pierdo. No encuentro el patrón y esta vez de verdad que lo necesito. La incertidumbre crea inseguridad. Y la inseguridad es mi punto débil.



Gracias por quitarme las ganas de seguir. Por darme motivos para abandonarme. Un lastre es lo que soy.