martes, 26 de mayo de 2009

Acordes disonantes. Melodías enfermizas.

Hay ciertos acordes que hacen pensar. Nos hacen poner pausa en la vida. Al escucharlos, reflexionamos.
Justo aquello de lo que iba huyendo.
Pero correr cansa, y mas cuando no puedes pararte, ya que de lo que huyes es de ti misma. De tu propia mente. Tu peor enemiga. Entonces suena esa melodía que te obliga a frenar. Es tan bella, tan delicada, que no puedes evitar pararte a escucharla. Riega tu mente, y florecen esos pensamientos de los que estabas huyendo.
¿A donde voy? ¿Qué estoy haciendo?

Nunca nada había parecido tan complicado. Todo se derrumba y yo no hago mas que destruir los refugios en los que podría cobijarme.

Podría seguir corriendo, pero acabaría llegando demasiado lejos.

Quizá debiera quedarme quieta y esperar a que me tirases una viga en la cabeza.
Quizá fuera lo más justo.

jueves, 7 de mayo de 2009

Portaminas y rotuladores permanentes.

Me gustan los portaminas. Puedes escribir todo lo que quieras que si se te rompe o se te acaba la mina, no tienes más que poner otra para continuar escribiendo. Si según escribes te das cuenta de que te has equivocado en algo o que has tomado una dirección erronea en tu historia, puedes borrar y volver a empezar desde donde quieras.
Yo debí de perder mi portaminas y seguir escribiendo sobre mi piel con un rotulador negro permanente, porque por mucho que froto para borrarlo, solo consigo hacer la herida más profunda.

martes, 5 de mayo de 2009

La decepción de la realidad.

- ¿Sabes? Creo que hay una clase de locos que en verdad lo que les ocurre es que han visto la cruda realidad, la realidad tal y como es. Han abierto los ojos. Se llevaron tal decepción que quedaron traumatizados. Nadie les creyó cuando intentaron informar al mundo de lo que habían visto y por eso decidimos encerrarles o mantenerles medicados. Mantenerles con los ojos bendados y nosotros taparnos los oídos porque así parecemos mas felices y ellos menos locos. Supongo que alguien que nunca ha abierto los ojos por miedo a lo que pueda ver, prefiere mantenerlos cerrados. Los locos son aquellos que una vez que los abren, se niegan o son incapaces de volver a cerrarlos.


Ilustracion de Ilka/Logyu

Corazones destrozados.

- ¿Y esas cicatrices?
- Fueron heridas pero dejaron de doler rápidamente. Las heridas del corazón tardan más en cicatrizarse. A veces sientes que no dejan de sangrar, y lo único que deseas es quedarte sin sangre de una vez para que dejen de doler. Pero una vez que te desangras, pasas a ser un mero trozo de carne humana, sin ambición o ilusión alguna, que no es capaz de apreciar belleza en nada y que es tan miserable que llega a sentir asco al percibir la fortuna ajena. Supongo que así se muere un corazón, y no cuando físicamente deja de latir.