martes, 26 de mayo de 2009

Acordes disonantes. Melodías enfermizas.

Hay ciertos acordes que hacen pensar. Nos hacen poner pausa en la vida. Al escucharlos, reflexionamos.
Justo aquello de lo que iba huyendo.
Pero correr cansa, y mas cuando no puedes pararte, ya que de lo que huyes es de ti misma. De tu propia mente. Tu peor enemiga. Entonces suena esa melodía que te obliga a frenar. Es tan bella, tan delicada, que no puedes evitar pararte a escucharla. Riega tu mente, y florecen esos pensamientos de los que estabas huyendo.
¿A donde voy? ¿Qué estoy haciendo?

Nunca nada había parecido tan complicado. Todo se derrumba y yo no hago mas que destruir los refugios en los que podría cobijarme.

Podría seguir corriendo, pero acabaría llegando demasiado lejos.

Quizá debiera quedarme quieta y esperar a que me tirases una viga en la cabeza.
Quizá fuera lo más justo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario