Hay ciertos acordes que hacen pensar. Nos hacen poner pausa en la vida. Al escucharlos, reflexionamos.Justo aquello de lo que iba huyendo.
Pero correr cansa, y mas cuando no puedes pararte, ya que de lo que huyes es de ti misma. De tu propia mente. Tu peor enemiga. Entonces suena esa melodía que te obliga a frenar. Es tan bella, tan delicada, que no puedes evitar pararte a escucharla. Riega tu mente, y florecen esos pensamientos de los que estabas huyendo.
¿A donde voy? ¿Qué estoy haciendo?
Nunca nada había parecido tan complicado. Todo se derrumba y yo no hago mas que destruir los refugios en los que podría cobijarme.
Podría seguir corriendo, pero acabaría llegando demasiado lejos.
Quizá debiera quedarme quieta y esperar a que me tirases una viga en la cabeza.
Quizá fuera lo más justo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario