- Cometamos el mismo error. Mandemos señales de humo a quien no mira al cielo y gritemos con los labios sellados. Pudrámonos esperando una respuesta.
¿Por qué sigues pensando que merece la pena? Debes de ser muy fuerte para mantenerte siempre colgando de las mismas debilidades. ¡Con lo que pesan las decepciones! Y tú sigues aguantando sin terminar de caer.
Siempre tienes buenos consejos para todo el mundo, pero en realidad no sabes ni como ayudarte a ti misma. Y sinceramente, creo que no tienes remedio. Ya se que has llegado a esa conclusión un millón de veces. Se todo lo que tú sabes. Pero no puedo evitar repetírtelo, soy tu conciencia.
Soy la que opina, critica y puntúa todo lo que haces. La que conoce tus ambiciones y tus límites. A mi no me puedes engañar, y cuando no cumplas con tus expectativas lo sabré. La diferencia entre tú y yo es que yo seré cruel contigo. Te haré querer rendirte pero no dejaré que lo hagas, y en vez de compadecerme, me reiré de ti cada vez que tropieces.
Así que vamos, vuelve a intentar volar saltando desde un décimo piso.
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